Regularmente nos quejamos de todo pero a veces es bueno oír comentarios positivos de alguna persona o empresa, en esta ocasión me toca hacer un reconocimiento al personal de Cinépolis Sendero.
Ayer viernes no tenía interés de salir pero pos bueno de última hora me convencieron y crucé toda la ciudad hasta esos rumbos para ir al cine a eso de las 9:30 de la noche y pos ver que había, así que le tocó el turno a Mariado y Mujer (buena para reír un rato pero nada así memorable).
Como no traía efectivo decidí pagar con mi tarjeta de débito en el cajero automático y ahorrarme las filas como regularmente lo hago (no le tengo miedo a la tecnología) y pues hice el pago pero ups… los boletos nunca salieron y por lo tanto no supe si me los cargaron o no. Supuse que no y fui a buscar un cajero banorte para retirar dinero pero ups.. tampoco servía…
Regresé a la taquilla para pagar ahí y en eso ví a un chavo que estaba ahí en el cajero automático de boletos abierto así que me acerqué a preguntarle si estaba funcionando y me dijo que sí pero que le estaba poniendo papel y en unos minutos estaría listo, le dije que había comprado 2 boletos y no sabía si me los había cargado o no porque no me dió nunca nada y se tardó mucho, en eso me dice: no pues mire no se preocupe, nomás aquí le picamos a aclaración de transacciones, deslizamos la tarjeta con la que pago sus boletos y nos dice el status.
Y pues bolas.. salieron las ultimas 5 transacciones donde venía la mía con una bolita amarilla y decía pendiente, me preguntó que si era crédito o débito, le dije débito y dijo no pos si fuera crédito ya sabríamos si lo hubiera cargado, pero como es débito no sabemos si lo cargó o no, pero no se preocupe, le voy a dar ahorita los dos boletos como cortesía aquí en la taquilla, si lo cargó o no pues no hay problema.
En eso me quedé con cara de que say what?? alguien aquí en México diciéndote: “no se preocupe, nosotros lo solucionamos por nuestra cuenta para que usted no se incomode o disguste” no es algo que se vé todos los días. (Hasta en cierta aerolínea muy nice que te cobra muy buena lana me ha salido con peores ocurrencias).
Efectivamente, después de repetirme como dos veces que me daría las cortesías, sólo que lo esperara a ponerle el rollo a la máquina, pues le creí, claro que una sonrisa de oreja a oreja y una satisfacción enorme me invadieron, mientras pensaba: “wow esto es servicio al cliente”. Ni tardo ni perezoso, el chavo le puso el rollo a la máquina, la cerró, y se acercó al mostrador para pedirle a un chavo que le imprimiera dos cortesías para la sala 18 a las 9:30 de la noche, no sin antes confirmar conmigo si esa era la película.
Me entregó los boletos y me dijo: “que disfrute su función, disculpe las molestias”, y pues tan agradecido que estaba le dí las gracias, un saludo de mano y aproveché para ver la placa con su nombre para luego enviar la correspondiente felicitación más arriba: Adrián.
La verdad podrá parecer la gran cosa que me emocioné con 96 pesos, eso es lo de menos (me recuerda a cierto millonario Lic en Informática quesque gana 58 mil bolas, jaja, otro cuento), lo importante aquí es que hubo un mexicano como cualquier otro dispuesto a hacer su trabajo con empeño y preocupación por el cliente, sin remilgar porque le pagan poco o mal o que se yo (como alegaron los carteros como motivo para no entregar el correo), simplemente hacer su trabajo de atención al cliente bien.
¿Podremos hacer eso los demás? creo que sí. En realidad era la obligación de Adrián darme los boletos porque ahí lo mencionaba como pendiente y muestra de que hice el trámite, pero ¿en cuantos lugares o dependencias no les ha pasado que el procedimiento de aclaración o reembolso con el encargado de no se qué te da tanta pero tanta weba que prefieres mejor ya decir: “que se lo claven, mejor ya ni regreso”? muchos.. todo porque la empresa no quiere perder una cantidad mínima de dinero en aclaración y a fin de cuentas pierden a un cliente entero. O empresas como la difunta Gigante que te ofrecía no se cuantas garantías de frescura y no se qué y te reembolsarían hasta lo que no… para luego hacerse los locos y si les hacías válida una garantía te lo daban en vales o algún otro producto o descuento.
Aplausos a Cinépolis por darles a sus empleados el “empowerment” para decidir como solucionar las cosas en el instante sin tenerse que ir más arriba, quizás a fin de cuentas el banco si me cargó la lana (lo más probable y que sabré el lunes) y no me llevé nada gratis, sólo la satisfacción de un problema resuelto en 3 minutos, sin trámites ni cosas engorrosas. Y si fuera lo contrario, me llevé el cine gratis, pero les dejé otros 100 pesos en palomitas y refrescos de los cuales mejor ni hablar de los márgenes de ganancias, así que no perdieron, y me conservaron como cliente por otro buen tiempo.
¿Y cuáles son las políticas o garantías de satisfacción al cliente en tu negocio o empresa? A trabajar en ellas y sobretodo, cumplirlas! Saldrás ganando más a final de cuentas.





